Un proyecto europeo coordinado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) pretende desarrollar un alimento de origen marino sostenible listo para el consumo, a partir de la utilización de descartes de la pesca, de algas y de otros ingredientes obtenidos a partir del pescado, como la piel, las espinas o residuos de músculo.
Con el nombre de ‘Seafood Age’, este proyecto abarcará toda la cadena de valor alimentaria, desde la pesca hasta el envasado y el etiquetado del producto.
Los socios del proyecto, financiado por el programa europeo Interreg Atlantic Area con dos millones de euros, se han reunido hoy en el Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo para presentarlo.
Este proyecto nace a raíz de la norma comunitaria que prohíbe que los peces capturados no deseados sean tirados por la borda (los denominados descartes, bien por no estar sujetos a cuota, por no cumplir con el tamaño legal o no ser comercialmente atractivos para la industria). Se trata de una norma que entró en vigor el 1 de enero de 2016 pero con el objetivo de ir introduciéndose de forma progresiva y por pesquerías.
“El envejecimiento de la población supone un gran reto socio-económico, y para que sea saludable requiere una dieta adecuada”, explica la investigadora del CSIC Eva Balsa-Canto, del Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo. “Los alimentos marinos ofrecen nutrientes esenciales para una dieta saludable, pero no siempre son accesibles”, añade.
“El proyecto Seafood Age adoptará la economía circular para elaborar alimentos marinos orientados a un envejecimiento saludable, para producir nuevos eco-envases y generar una etiqueta inteligente para lograr una máxima calidad y seguridad, y una mínima pérdida de alimentos”, detalla la investigadora.
El proyecto Seafood Age: Procesos y productos de la pesca inteligentes y eco-innovadores para un envejecimiento saludable cuenta con la participación de 14 socios y 6 asociados, de varios países: España, Portugal, Francia, Reino Unido e Irlanda.
El alimento que se pretende obtener con esta iniciativa coordinada por el CSIC es lograr un envejecimiento saludable, pues «los alimentos marinos ofrecen nutrientes esenciales para una dieta saludable, pero no siempre son accesibles», según indica Eva Balsa-Canto. «El envejecimiento de la población supone un gran reto socio-económico, y para que sea saludable requiere una dieta adecuada», añade.
Por ello, «el proyecto ‘Seafood Age’ adoptará la economía circular para elaborar alimentos marinos orientados a un envejecimiento saludable, para producir nuevos eco-envases y generar una etiqueta inteligente para lograr una máxima calidad y seguridad, y una mínima pérdida de alimentos», detalla la investigadora.
El proyecto cuenta con la participación de 14 socios y 6 asociados de varios países: España, Portugal, Francia, Reino Unido e Irlanda.


