El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado una orden ejecutiva destinada a revitalizar la construcción naval estadounidense y así reducir el control de China sobre la industria marítima global, prometiendo aumentar la financiación para este sector en los próximos años. Dicha orden debe ejecutarse antes del próximo 17 de abril.
Así lo han advertido durante años legisladores estadounidenses, tanto republicanos como demócratas, sobre el creciente dominio de China en la industria naval a nivel mundial al tiempo que disminuía la actividad de construcción naval de Estados Unidos.
Dicha orden ejecutiva instruye al Representante Comercial de Estados Unidos a seguir adelante con una propuesta que incluye imponer tarifas de atraque portuario estadounidense de millones de dólares a cualquier buque que forme parte de una flota cuyas embarcaciones hayan sido construidas en China o con bandera china. Además, la idea es que los países aliados de Estados Unidos apliquen una medida similar.
Las tasas portuarias recomendadas por el Representante Comercial de Estados Unidos ya han provocado fuertes críticas de exportadores de materias primas y operadores marítimos estadounidenses, quienes han advertido sobre las consecuencias que podrían traer estas tasas como las interrupciones en la cadena de suministro, pérdidas de empleo en las ciudades portuarias y una creciente inflación.
Por otro lado, la orden también requiere que el Representante Comercial de Estados Unidos considere proponer aranceles sobre las grúas utilizadas para descargar las mercancías de buque a tierra fabricadas, ensambladas o hechas con componentes de origen chino, o fabricadas en cualquier parte del mundo por una empresa propiedad, controlada o sustancialmente influenciada por un ciudadano chino, así como aranceles sobre otros equipos de manejo de la carga.
Otro aspecto más que considera la orden ejecutiva es que el Departamento de Seguridad Nacional haga cumplir el cobro de las Tarifas de Mantenimiento de Puertos, así como otras tasas con el fin de evitar que los transportistas de carga marítima eludan esas tarifas desviando las mercancías a puertos en México y Canadá para después transportarla a Estados Unidos a través de las fronteras terrestres.
Esta medida adoptada por Trump se debe en gran medida a que Estados Unidos construyó menos del 1 % de los buques mercantes a nivel mundial, mientras que China construyó aproximadamente la mitad. La orden de Trump pide también la creación de un Fondo Fiduciario de Seguridad Marítima para proporcionar financiación fiable a programas destinados a reforzar la capacidad marítima de Estados Unidos, en los que se incluyen también los potenciales ingresos arancelarios nuevos o existentes, multas, tasas o ingresos fiscales.


