Agentes de la Guardia Civil del Deprona del parque natural del Delta de l’Ebre y de la Patrulla Fiscal Territorial de Sant Carles de la Ràpita, llevaron adelante distintos operativos para detectar pescadores furtivos dedicados a la captura y comercialización ilegal del cangrejo azul, impulsados por el reclamo que vienen haciendo los profesionales dedicados a la pesca de esta especie.
Durante su desarrollo se han interceptado partidas ilegales de este producto, arribando a la suma de un millar de ejemplares con un peso total de 170 kilos. La totalidad de los ejemplares intervenidos en los operativos establecidos, una vez comprobada su idoneidad para el consumo humano, se donaron a un centro de beneficencia de la localidad de Amposta, Diari de Tarragona informó.
Durante la mañana del 28 de julio en la zona conocida como Canal de la Gaita, en el término municipal de Amposta, agentes civiles sorprendieron a una persona de origen chino pescando cangrejo azul sin la correspondiente autorización.
El 7 de agosto, en la bahía dels Alfacs, próximo a un canal de agua que abastece la laguna de l’Encayissada, sorprendieron a dos personas de origen chino mariscando con cuatro sedales durmientes, descubriendo oculta en unos matorrales una caja conteniendo varios ejemplares de cangrejo azul.
Tras ser identificados y solicitarles la correspondiente autorización para ejercer la actividad, manifestaron no tenerla, siendo denunciados por incumplir la Ley 3/2011 de Pesca Marítima del Estado.
Para finalizar el operativo, durante la noche de la Diada se interceptó un vehículo de alta gama, con dos ocupantes de origen chino, en la localidad de Sant Carles de la Rápita tras haber adquirido 302 ejemplares de cangrejo azul, los cuales pretendían comercializar sin pasar los controles sanitarios necesarios, siendo denunciados por la comisión de numerosas infracciones a la Ley de Pesca Marítima.
El cangrejo azul es originario de las costas atlánticas americanas, se alimenta de moluscos, crustáceos, peces pequeños y materia vegetal, sus patas tienen un característico color azulado, siendo una especie de gran tamaño, cuyos ejemplares adultos pueden llegar a medir 20 centímetros y pesar entre 500 gramos y 1 kilo. Se considera una de las 100 especies invasoras más perjudiciales del Mediterráneo.
Desde 2016 se otorgan licencias para la pesca profesional, existiendo hasta la fecha un reducido número de ellas.
La Guardia Civil advierte que, aunque este crustáceo sea una especie invasora, su captura incontrolada fuera de los cauces legales, impide conocer el destino que se le da al producto, causando un peligro para la proliferación incontrolada de esta especie, suponiendo un grave riesgo tanto para el medio ambiente como para la salud alimentaria.


