Menos contratación de buques nuevos pero mayor cartera de pedidos en 2025

31 de agosto de 2026

En 2025, la contratación de buques nuevos se redujo un 11,5 % en toneladas de peso muerto (tpm) respecto a lo acontecido en 2024, lo cual no impidió que la cartera de pedidos siguiera aumentando hasta alcanzar su nivel más elevado desde 2010.

En concreto, durante 2025 se contrataron 2.205 buques mercantes de transporte que sumaron 176,5 millones de tpm y 65,8 millones de arqueo bruto compensado (CGT). Respecto del año anterior, estas cifras suponen una disminución del 11,5 % en tpm y del 14,3% en CGT, tras el excepcional volumen registrado en 2024. No obstante, las entregas aumentaron un 4,8 %, hasta los 93,7 millones de tpm, y la cartera de pedidos siguió creciendo hasta situarse en 447,1 millones de tpm (+13,2 %) a 1 de enero de 2026.

A pesar de la caída de los nuevos contratos durante 2025, el nivel de actividad continuó siendo elevado en términos históricos, con una cartera de pedidos que multiplica por 2,4 la de comienzos de 2021.

Nuevos contratos y entregas

El mercado de construcción naval muestra signos claros de desaceleración en varios de sus segmentos clave. La combinación de fletes a la baja y unas expectativas de mercado más moderadas han provocado un notable retroceso en los nuevos encargos de buques petroleros, que cayeron un 18,7 % en toneladas de peso muerto (tpm) tras el repunte registrado en 2024, así como en los graneleros, que sufrieron un descenso del 10,5%.

El descalabro más acusado se lo llevan los metaneros. En este sentido, los nuevos contratos para buques de transporte de Gas Natural Licuado (GNL) se hundieron un 60 %, situándose en 7 millones de m³. Esta drástica caída responde a un ajuste natural del sector: el despliegue masivo de pedidos en 2022, motivado por la crisis energética europea y las proyecciones de nuevas terminales, adelantó gran parte de las necesidades de flota para el próximo lustro.

En la otra cara de la moneda, el segmento de los portacontenedores mantiene su pulso inversor. La contratación en este nicho creció un 18,1 % hasta alcanzar los 60,1 millones de tpm, impulsada por la demanda tanto de grandes buques como de embarcaciones de menor tamaño (feeders). Destaca además la transición ecológica del sector: se calcula que el 65 % de la capacidad contratada en TEU estará preparada para operar con combustibles alternativos.

Y en el apartado de entregas, la industria naval registró un máximo de cinco años al alcanzar los 93,7 millones de tpm (+4,8 %). Por tipología, el comportamiento fue dispar: las entregas de petroleros se duplicaron con creces en comparación con 2024 (pasando de 8,2 a 20,3 millones de tpm), mientras que las de portacontenedores experimentaron una contracción del 26,4 %, cerrando en 24,3 millones de tpm frente a los 33 millones de tpm del periodo anterior.

Cartera de pedidos

La cartera de pedidos en los astilleros globales equivale ya al 17,7 % de la flota mundial en tpm, impulsada por un profundo proceso de reconversión tecnológica. Sin embargo, las cifras revelan una clara brecha entre sectores, según los últimos datos de la consultora naval Clarksons.

La presión inversora se concentra en el transporte de gas y contenedores: los metaneros lideran el orderbook con una cartera que representa el 39,1 % de su flota actual, seguidos por los gaseros de GLP (34,9 %) y los portacontenedores (32,3 %). En un escalón intermedio se sitúan los buques de carga rodada (19,7 %), quimiqueros (19,2 %) y petroleros (17 %), mientras que los graneleros (12,5 %) y los buques de carga general (10,4 %) registran los niveles de renovación más moderados.

Más allá del volumen, el verdadero motor de esta ola de encargos es la transición ecológica. Un 25 % de los buques en cartera (que representan el 44,2 % del tonelaje total en arqueo bruto o GT) estará preparado para utilizar combustibles alternativos.

En el mapa de las nuevas tecnologías energéticas, el Gas Natural Licuado (GNL) se consolidó como la opción dominante en 2025 al acaparar el 36,2 % de los pedidos alternativos, escoltado por las baterías (32,8%), el metanol (17,6 %) y el GLP (6,8 %). Por su parte, las tecnologías de cero emisiones como el amoniaco (2,5 %) y el hidrógeno (1,2 %) continúan en una fase muy incipiente y de adopción marginal.