Más de 400 marineros del palangre se encuentran repartidos por medio orbe doblando y triplicando turnos, ya que las cortapisas internacionales por la pandemia dificultan tanto su regreso como la llegada del ansiado relevo de nuevos tripulantes.
Así lo confirmaban la gerente de Orpagu, Juana Parada, y el presidente de Orpal, José Antonio Gónzález, que agrupan a buena parte de los 80 buques gallegos dedicados a esta arte en Galicia, al hilo de un problema reproducible en casi toda la pesca de altura.
Así, Juana Parada explicaba que “nuestra asociación tiene 61 barcos gallegos y lusos dedicados al palangre —arte de líneas que se despliegan en el mar con varios anzuelos—, y la verdad es que en algunos casos están hasta triplicando turnos”. Al respecto, dice que están en contacto “con las embajadas de los distintos países donde recalan los buques” para garantizar que unos puedan regresar y otros los sustituyan. Entre los enclaves en los que se están encontrando más problemas figuran Sudáfrica o Namibia, donde en un primer momento fueron muy estrictos, ya que “no permitían ni bajar del buque”. Y, en cifras redondas, eleva “a unos 400” los tripulantes actualmente afectados en el Océano Índico, Atlántico Sur y también el Pacífico”.
Por su parte, González se hace eco de la misma problemática, si bien la entidad que preside en Ribeira suma una docena de embarcaciones. De ellas,un total de siete tripulaciones conformadas por unas cinco personas por buque en Mauritamia y el Océano Pacífico —de los cuales seis son palangraneros y uno arrastrero— están aguardando la merecida sustitución, motivo por el que “hemos contactado con la Secretaría General de Pesca, el Concello y Pesca de la Xunta, que nos están ayudando”, sin olvidar al personal diplomático. Las obligadas cuarentenas que han de guardar los marineros tampoco ayudan, aunque en su opinión el mayor problema está en cómo hacer la logística con los técnicos, algo que, según su opinión, se podría facilitar “realizandoles los test” de la covid-19.
Estas dificultades también las sufrían los socios de Orpagu. Pero, en su caso acordaron con un laboratorio “para que realicen los tests serológicos aquí, mientras que en los países donde recalan las embarcaciones estamos en contacto con laboratorios locales”, concretaban desde la gerencia de esta entidad que, de operar sólo en A Guarda y el entorno de Vigo, ha pasado a sumar también con socios portugueses en sus filas.


