Los inspectores de pesca marítima han parado su actividad este martes en los puertos y han seguido de forma mayoritaria su primera huelga general, además de concentrarse en Madrid para protestar contra el Gobierno por una nueva instrucción de horarios laborales.
De los 167 inspectores convocados a la huelga, en Madrid o en los puertos, la secundaron “más de un 80 % de Madrid y de forma masiva en la periferia”, según fuentes sindicales, mientras que el recuento del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), situó el seguimiento en el 67 %.
Una representación numerosa de los inspectores de todo el país acudieron a la protesta en Madrid, que reunió a 120 personas según fuentes policiales, comenzó en Agricultura y siguió en el Ministerio de Política Territorial, los dos departamentos de los que dependen estos funcionarios.
De inspectores de pesca con turno de mañana (162), 108 han seguido la huelga y 14 han cumplido los servicios mínimos, con puertos como Barcelona, Valencia y Málaga donde el seguimiento fue del cien por cien según las cifras del MAPA.
En todos los puertos salvo en Asturias (servicios mínimos obligatorios) ha habido paros.
En Madrid, los manifestantes reivindicaron mejores condiciones laborales que permitan conciliar la vida profesional y familiar, además de denunciar que con la nueva instrucción deben estar localizables 24 horas y sin compensaciones.
Se trata de la primera huelga y manifestación estatal de este colectivo desde 2008 (hubo una en el País Vasco entonces) convocada por los sindicatos CSIF, CIG, ELA y CCOO, y afecta tanto a los inspectores que operan en el litoral como a los del control pesquero en Madrid.
La vicepresidenta de la Asociación Profesional de Inspectores Pesqueros (Apipes), Noelia Cuervo, declaró que este colectivo tiene una regulación “que nunca se ha cumplido” y que ahora la Administración ha creado una “figura” que les obliga a estar disponibles sin explicar “con qué medios o salarios”.
“Reclamamos tener una regulación digna y eficaz, que nuestro trabajo nos permita una conciliación adecuada laboral y personal”, subrayó Cuervo, para reivindicar también más formación, porque ahora, según Apipes, “salen a la mar con un curso de 7 horas”.
La Administración abrió una mesa de negociación con los inspectores, pero la dio por cerrada, según la representante de Apipes, que reclamó que se reactive.
Según los convocantes, la Administración solo propuso un aumento de la productividad que no alcanza “ni siquiera para igualar la productividad anual que percibía un inspector promedio hace 13 años (actualmente el promedio por inspector/año es un tercio de lo existente en 2010)”.
Los inspectores leyeron un manifiesto en el que recalcaron que es inaceptable la propuesta de la Administración, pidieron una remuneración digna, mejor evaluación de riesgos de estos funcionarios y advirtieron de que seguirán la lucha.


