| Aún queda para que arranque la costera del bonito, y más todavía para que comience la temporada de la sardina -que este año se presenta pobre si prospera el plan bendecido por Bruselas-. Y como apenas se encuentra jurel, y la cuota de xarda es escasa y no hay mucho más a lo que ir, muchos cerqueros encuentran en la costera de la anchoa una forma de diversificar la actividad. Eduardo Carreño, de Portosín, habitual de la campaña, asegura que este año son más los barcos gallegos que han optado por trasladarse al golfo de Vizcaya a capturar bocarte. Buques que nunca habían participado en la costera o que hacía años que no lo hacían están ahora en puertos como Ondárroa o Pasajes.
Hay anchoa para todos. La especie abunda en el caladero, no en vano el stock se encuentra desde hace años en máximos históricos, según certifican los estudios científicos. Ahora bien, no es la del tamaño más deseado. La grande es difícil de encontrar. La pequeña satura el caladero. Y eso se refleja en los precios. «A boa, a de 28 pezas en quilo, págase a sete euros, pero a que está collendo a maioría da flota, de 50 ou 55 grans en quilo, non chega ao euro, entre 60 e 80 céntimos», explica Carreño. Él y los otros once hombres de la tripulación llegaron ayer en autobús a Ondárroa. Tenían previsto empezar a pescar por la tarde, pero no podrían vender hasta hoy. Es una de las medidas que las organizaciones de productores de Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco han tomado para tratar de ralentizar la costera. Y es que, precisamente, la abundancia no solo está afectando negativamente a los precios en el mercado, que recibetal avalancha de anchoa con etiquetas que apenas alcanzan los dos euros. También está precipitando el final de la campaña. «A estas alturas xa vai consumida a metade ou máis da cota», apunta el armador sonense. Nada extraño si se tiene en cuenta que se estaban «descargando 600 e |


