Juveniles de atún rojo cambian su dieta en el Mediterráneo ante el declive de sardinas y boquerones

31 de diciembre de 2025

Una investigación liderada por el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) y el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) ha revelado que los juveniles de atún rojo (Thunnus thynnus) han modificado significativamente su dieta en el Mediterráneo occidental durante las tres últimas décadas. El estudio, publicado en la revista ´Estuarine, Coastal and Shelf Science´, demuestra que, ante la disminución de sardinas y boquerones, los jóvenes atunes han incrementado el consumo de jureles (Trachurus spp.), mostrando una notable capacidad de adaptación a los cambios del ecosistema.

El trabajo, que analiza muestras recogidas en el golfo de Valencia en 1989, 2012-2014 y 2018-2019, combina técnicas clásicas de análisis de contenido estomacal con el uso de isótopos estables para reconstruir la dieta y el papel trófico del atún rojo juvenil a lo largo del tiempo.

“El atún rojo es un depredador oportunista y flexible. Nuestros resultados muestran que responde a los cambios en la disponibilidad de presas, lo que le permite adaptarse a un entorno cada vez más alterado por la sobrepesca y el cambio climático”, explica Joan Giménez, investigador del Centro Oceanográfico de Málaga del IEO-CSIC y autor del estudio.

El estudio concluye que las preocupaciones del sector pesquero sobre el impacto del aumento de la población de atunes en los stocks de sardina y boquerón no están justificadas, al menos en el caso de los ejemplares juveniles.

“La proporción de sardinas y boquerones en la dieta actual de los juveniles es muy baja. No hay evidencias de que su recuperación esté afectando a las poblaciones de pequeños pelágicos”, añade Marta Coll, autora del artículo e investigadora del ICM-CSIC.

Además, los resultados sugieren que la reducción de sardinas y boquerones en el Mediterráneo occidental se debe más a factores como la sobreexplotación, el aumento de las temperaturas y los cambios en el plancton que a la depredación por parte del atún.

El estudio forma parte de los proyectos SEINE-ETP y PELWEB, financiados por el Ocean Stewardship Fund y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, y contó con la participación de científicos del ICM-CSIC, el IEO-CSIC (Centros Oceanográficos de Gijón, Málaga y Murcia), la Universidad de Cádiz y el Campus de Excelencia Internacional del Mar (CEI·MAR). Los muestreos lo realizaron el Grupo de Túnidos del IEO-CSIC de Málaga.