Una investigación liderada por la Organización de Productores de Pesca de Bajura de Guipúzcoa (Opegui) con el apoyo del centro tecnológico AZTI concluye que las redes de enmalle y algunas especies como el verdel (caballa), el chicharro, la merluza o el rape representan los mayores desafíos para que la flota artesanal se ajuste a la nueva regulación europea que obliga al sector pesquero a desembarcar todas las capturas.
El estudio, realizado en el marco del proyecto Canard, además de recabar información sobre las dinámicas de trabajo y caracterización de las capturas de la flota artesanal, propone soluciones específicas para que el reajuste de su actividad se realice de la forma menos lesiva para el sector.
El objetivo de esta investigación era ampliar el conocimiento sobre la actividad y los instrumentos empleados por la flota de pesca artesanal del Cantábrico para detectar los puntos en los que el cumplimiento de esta nueva regulación europea presentara mayores dificultades y proponer las soluciones menos lesivas para la actividad de este sector.
Finalizado el estudio, que se ha nutrido con datos recabados por el propio sector, el proyecto Canard señala a las redes de enmalle, aquellas “paredes” de red que se mantienen verticales mediante una línea de flotación en superficie y una línea de fondos al suelo marino, como el arte de pesca con mayores tasas de descarte. En cuanto a especies, indica que la merluza, rapes, rayas, chicharro y verdel son las que presentan mayores posibilidades de ser capturadas involuntariamente.
El proyecto Canard, que contó con el apoyo y la financiación de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica, a través del Programa pleamar, y del Fondo Europeo Marítimo y de la Pesca (FEMP), trata de mejorar la selectividad de las pesquerías, reduciendo la captura de las especies descartadas, con una especial atención a aquellas que pueden resultar más limitantes, debido principalmente a su escasa cuota y la imposibilidad de evitar capturarlas en las artes menores y en determinados momentos del año.
“Es el caso del besugo y el virrey o palometa roja, cuya problemática viene determinada por la reducida cuota de estas dos especies”, explica Marina Santurtún, coordinadora del área de gestión pesquera sostenible de AZTI.
El verdel, por su parte, presenta una casuística transversalmente opuesta. “La gran cantidad de verdel presente en nuestras costas durante determinadas épocas hace inevitable su captura, principalmente si se emplean redes de enmalle, incluso a pesar de que los pescadores ya ponen en práctica una serie de tácticas para evitar las capturas no deseadas de esta especie, señala Santurtún.
Ante el caso particular del verdel, se proponen soluciones como paros estacionales una vez finalizada la temporada de pesca costera con líneas de mano (cañas).
El Proyecto Canard, una vez identificados los ‘puntos calientes’ para la aplicación de la ley, centró sus esfuerzos en aportar respuestas específicas y viables para la flota artesanal, combinando para ello soluciones administrativas, tácticas, de mejoras de la selectividad, cambios de artes y diversificación de la actividad pesquera.
La propuesta de soluciones de la iniciativa ha sido sometida al contraste del sector vasco, cántabro y asturiano.
Algunas de las especies identificadas como problemáticas ya cuentan en la actualidad con soluciones administrativas, como la devolución al mar por alta supervivencia en el caso de las rayas y el besugo o por predación, como es el caso del rape y la merluza.
El estudio concluye que el chicharro podría disponer de cuota suficiente para soportar capturas a lo largo de todo el año sin afectar a su sostenibilidad.


