l Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC), con la colaboración del Institut Català de Recerca per a la Governança del Mar (ICATMAR), ha fondeado una boya oceanográfica automática de última generación frente a la playa del Somorrostro de Barcelona. Esta nueva infraestructura ha sido diseñada para monitorizar en tiempo real un amplio abanico de parámetros marinos esenciales, tales como las corrientes, la temperatura, la salinidad o el pH del agua. Además, el dispositivo incorpora una estación meteorológica integrada que medirá de forma continua diversas variables atmosféricas directamente en la superficie marina, convirtiéndose en una herramienta clave para el estudio del cambio climático en la costa catalana.
La acción responde a una necesidad estratégica de ampliar los sistemas de observación permanente y nace directamente de la experiencia previa acumulada por el personal científico-técnico del ICM-CSIC. La institución ya contaba con un bagaje sólido en este ámbito gracias a la instrumentación de una boya de señalización del parque marino de las Islas Medas (Girona) y a la instalación de un complejo sistema de fondeo situado junto a la plataforma petrolífera Casablanca (Tarragona). Estas experiencias previas han sido fundamentales para pulir los aspectos logísticos y tecnológicos de esta nueva estación, adaptando el diseño a su ubicación específica para solucionar las limitaciones de baterías, comunicaciones y seguridad que se habían detectado en las infraestructuras precedentes.
Un impulso institucional nacido de la implicación ciudadana
La viabilidad y la adquisición de la instrumentación de esta boya han sido posibles gracias a un convenio de colaboración institucional suscrito entre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el Ayuntamiento de Barcelona y la empresa Barcelona Cicle de l’Aigua S.A. El origen de este acuerdo se remonta a febrero del año 2020, momento en que el consistorio barcelonés abrió un proceso de participación ciudadana pionero en el marco de los presupuestos municipales. Entre las propuestas de la ciudadanía que resultaron ganadoras en el distrito de Ciutat Vella, destacó la iniciativa llamada “BCN pel Mediterrani. Canvi Climàtic”. Redactada en sintonía con la Declaración de Emergencia Climática decretada por la ciudad de Barcelona en enero de aquel mismo año, la propuesta recibió una partida presupuestaria específica de 200.000 euros destinada íntegramente al fondeo de una boya para el seguimiento exhaustivo de la acidificación de la costa catalana.
Dado que este proyecto se alineaba plenamente con los planes estratégicos del ICM-CSIC y del ICATMAR para desplegar estaciones de medición permanentes en el litoral, ambas organizaciones formalizaron una alianza para integrar sus recursos, infraestructuras y experiencia. En el desarrollo y montaje de la infraestructura ha participado un equipo multidisciplinar de personal técnico y científico procedente del ICATMAR, del Servicio de Ingeniería Oceanográfica del ICM-CSIC y de otros departamentos del Instituto. Gracias a este esfuerzo conjunto, ICATMAR ha asumido la adquisición de la estructura física y de la compleja línea de fondeo; los instrumentos científicos se han financiado mediante los fondos del Ayuntamiento y Barcelona Cicle de l’Aigua; y la electrónica interna, los sistemas de comunicación en tiempo real y los dispositivos de seguridad han sido proporcionados directamente por el ICM-CSIC.
Seguimiento de la acidificación
La ubicación elegida para la instalación de la boya no es casual. Se ha fondeado exactamente a unos 1,5 kilómetros de la línea de la costa, justo frente a la playa del Somorrostro. Este es un punto de gran valor científico para el ICM-CSIC, ya que el centro ha estado realizando muestreos oceanográficos mensuales de forma ininterrumpida durante más de 25 años. La llegada de este dispositivo automático permitirá dar un salto cualitativo excepcional, transformando las visitas puntuales en una captación continua y automatizada de datos. El objetivo principal es consolidar una serie temporal de alta resolución sobre la acidez del agua frente a una gran urbe como Barcelona, pudiendo evaluar el impacto de las actividades humanas sobre el ecosistema de manera inmediata.
Debido a su proximidad geográfica al corredor de entrada y salida del Puerto de Barcelona, los responsables han tenido que adaptar minuciosamente las especificaciones técnicas y los sistemas de señalización lumínica y electrónica de la boya. Este proceso se ha llevado a cabo en estricta coordinación con los requisitos legales de la Autoridad Portuaria de Barcelona y de la Dirección General de Políticas del Litoral de la Generalitat de Cataluña, garantizando así la total seguridad de la navegación comercial y de recreo en la zona.
Con la puesta en marcha de este equipamiento, que se integra en la red de observación meteo-marina del ICATMAR en el litoral catalán, la comunidad científica dispone desde hoy de un aliado tecnológico sin precedentes para descifrar las respuestas de la costa barcelonesa ante el reto de la emergencia climática.


