Empresas, entidades internacionales y ONG reclaman medidas de reconstrucción poscoronavirus especiales para la pesca -con motivo del Día de los Océanos- y destacan su papel esencial como fuente de empleo y sustento para millones de personas del planeta.
El sector pesquero se une así a la celebración del Día Mundial de los Océanos, que conmemorará el 8 de junio la importancia económica y ambiental de los recursos marinos, y que este año está marcado por la covid-19, que ha reducido la actividad de la flota pero no la ha parado.
“A pesar de las amenazas, debemos hablar de la pesca en positivo, es un actividad esencial y estratégica”, afirma el secretario general de la patronal de armadores Cepesca, Javier Garat.
Trabajo para 200 millones de personas
La pesca marina da trabajo -directo o indirecto- a unos 200 millones de personas, mientras que unos 800 millones de habitantes del planeta dependen de la cadena de valor de producción y venta de pescado y de marisco, según datos de la ONU, citados por Cepesca.
Además, el pescado representa el 20 % de la proteína animal consumida diariamente por 3.100 millones de personas y el 15 % para 1.300 millones, cifras que significan que hay más pobladores del mundo que comen productos pesqueros que carne como nutriente principal.
España, primera potencia pesquera de la Unión Europea (UE) -con 8.884 barcos y más de 30.000 tripulantes- ocupa el puesto 19 dentro de los países con más capturas mundiales, con China en cabeza, seguido por Indonesia (2); EEUU (3) y Rusia (4).
El Régimen Especial del Mar español tiene 61.283 trabajadores afiliados.
Las mujeres representan, aproximadamente, un 50 % en la cadena de valor de pescado; en España, ocupan el 35,4%.
Dificultades de los pescadores
La competencia desleal, la “presión de los partidarios” de limitar la actividades -entre ellos la Comisión Europea (CE)-, el cambio climático y la contaminación son, para la patronal Cepesca, las principales amenazas de la flota; a escala nacional, el sector sobrevive a las dificultades económicas como consecuencia de la pandemia.
Por el contrario, entre sus avances resalta las inversiones y las mejoras tecnológicas para fomentar una actividad sostenible de los recursos, así como los progresos en favor de los derechos laborales, y para todo ello piden el apoyo de las administraciones.
El presidente del Consejo Consultivo de la Flota Comunitaria que faena a Larga Distancia (LDAC), Iván López, afirma que en los océanos deberían controlarse otras actividades económicas que afectan a los fondos marinos y a la huella de carbono “al igual que se vigila a la pesca”.
Más gobernanza internacional
El coordinador de pesca de WWF España, Raúl García, considera que en muchos sectores las directivas comunitarias “se incumplen más” que en el pesquero y apunta a municipios donde “la desidia de las administraciones” provoca problemas como los vertidos de residuos al mar o contaminación de aguas, con el ejemplo de Murcia, con comarcas de pescadores perjudicadas por ello.
WWF aboga por avanzar en la gestión de las reservas marinas y, en el ámbito internacional, insiste en que hace falta “una mayor gobernanza internacional” en áreas como África o el sureste asiático.
Oceana cree que, tras la crisis, es el momento de estudiar en Europa qué medidas impulsar para conseguir una transición de la pesca hacia un modelo “sostenible” y sobre todo incrementar los medios para combatir la actividad pirata.
Un grupo de ONG -entre ellas Oceana, BirdLife o EJF- han presentado un conjunto de propuestas para la reconstrucción pesquera poscoronavirus, y defienden una reorientación de las subvenciones para que contribuyan a mejoras laborales, a una flota más responsable con el mar o a aprovechar la “oportunidad” que se abre para la venta de alimentos locales.


