La granja marina experimental de engorde de atún rojo en jaulas en el Cantábrico, que se desarrolla en aguas de Getaria (Gipuzkoa), prevé este año “consolidar los cimientos que permitan su desarrollo a escala industrial” después de haber completado con éxito en 2025 el primer ciclo con 80 ejemplares.
El centro de investigación Azti, impulsor del proyecto junto a la empresa Balfegó, ha indicado este jueves en un comunicado que ahora se trabaja sobre tres factores que determinarán “el salto desde una prueba piloto a una operación industrial viable, segura y sostenible”.
Estas tres premisas son localizar con precisión los bancos de atún que posteriormente serán engordados en las jaulas, disponer de personal especializado para gestionar operaciones a gran escala y contar con un marco regulatorio que aporte seguridad jurídica al proyecto.
“Hemos demostrado que el engorde de atún rojo en el Cantábrico es posible. Ahora toca asegurar que sea viable, seguro y sostenible a gran escala. Por eso 2026 es un año para consolidar las bases”, ha señalado Juan José Navarro, adjunto a la dirección de este proyecto.
Localización de los bancos de atún
Entre los objetivos en los que se trabaja figura mejorar la eficiencia en la localización del pescado ya que durante la campaña de 2025 encontrar un banco de ejemplares de más de 100 kilos mediante red de cerco requirió cerca de dos semanas de navegación.
“Mantener ese nivel de esfuerzo en una operación industrial no resultaría sostenible”, apunta Azti, que explica que para resolver esta cuestión llevarán a cabo en junio y julio, junto con el sector pesquero vasco, la primera campaña integral de prospección de atún rojo en el Cantábrico.
Esta iniciativa permitirá localizar y caracterizar bancos de la especie para elaborar un mapa de distribución que facilite futuras operaciones de capturas en el mar.
En cuanto a la formación especializada para operaciones de gran escala que precisa el proyecto, la misma fuente ha señalado que el paso de gestionar 80 ejemplares a volúmenes industriales de 1.500 atunes de más de 100 kilos exige disponer de equipos de personal de buceo altamente cualificados en las propias granjas.
Las maniobras de captura, remolque y trasvase de atunes vivos entre piscinas son operaciones complejas desde el punto de vista técnico y requieren una formación específica tanto por motivos de seguridad laboral como de bienestar animal, agrega Azti.
Con este objetivo, los futuros buceadores de ItsasBalfegó se forman actualmente en las instalaciones de Balfegó en el Mediterráneo, donde la compañía acumula décadas de experiencia en el engorde industrial de atún rojo.
Marco regulatorio
Respecto al marco legal estable para el desarrollo del proyecto, Azti recuerda que la campaña piloto de 2025 se desarrolló gracias a una autorización temporal del Ministerio, dado que la pesca con red de cerco no está permitida con carácter general dentro de las doce millas en el Cantábrico.
El desarrollo industrial del proyecto requiere ahora autorizaciones permanentes por parte de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (Iccat), la Secretaría General de Pesca y el Gobierno Vasco, trámites que se encuentran actualmente en curso.
Por este motivo, ItsasBalfegó ha optado por no comprometer una campaña de gran volumen hasta disponer de un “marco regulatorio sólido y estable”.
“No queremos un proyecto para un año sino para décadas. Eso exige cimientos legales firmes, y en eso estamos trabajando con todas las administraciones”, afirma Navarro.
Los promotores del proyecto mantiene conversaciones con el sector pesquero vasco para su incorporación formal como socio de la iniciativa con el fin de que se implicación llegue a toda la cadena de valor -desde la captura hasta la comercialización-.
Foto: ItsasBalfegó


