El procesamiento y el transporte disparan huella climática del mejillón

28 de abril de 2026

Un equipo multidisciplinar compuesto por personal experto de diversos centros de investigación españoles ha publicado el primer estudio que cuantifica de forma integral la huella de carbono de la cadena alimentaria del mejillón en España, abarcando todas las fases desde la acuicultura hasta el consumo.

El artículo, analiza el impacto climático, en gases de efecto invernadero (GEI), de las principales presentaciones comerciales del mejillón (fresco, congelado y en conserva), integrando datos de producción nacional, comercio, transformación industrial y transporte (internacional, nacional e intraprovincial).

El estudio estima que la cadena alimentaria del mejillón genera 287,8 mil kg de CO₂eq al año, resultado de la contribución de la producción acuícola, el procesado industrial de las distintas presentaciones -en fresco, congelado y en conserva- o el transporte, entre otros.

Estos resultados muestran que, aunque el mejillón es una de las proteínas marinas con menor impacto ambiental en origen, la huella de carbono aumenta significativamente debido al grado de procesamiento y de los flujos comerciales que sigue el producto.

Las conservas: mayor impacto ambiental

Las emisiones asociadas al consumo doméstico alcanzan 190,1 mil kg de CO₂eq/año, equivalentes a 6,3 kg CO₂eq por kg de producto comestible (sin concha). Sin embargo, el impacto varía notablemente según el tipo de presentación. Los datos indican que el mejillón en escabeche es el causante del mayor impacto mientras que el congelado el menor.

El formato congelado presenta el impacto ambiental más reducido debido a su transporte sin concha y a un procesamiento industrial menos intensivo que las otras presentaciones, mientras que las conservas -el formato más consumido- generan la mayor huella por kilogramo.

Respecto a la producción nacional, Galicia es la región española que produce el 99 %, pero sólo el 25 % del mejillón fresco disponible se destina al consumo directo en España, mientras que el resto se exporta, aumentando la huella de carbono del consumo final.

Claves para reducir el impacto

El estudio identifica unas recomendaciones para reducir el impacto ambiental, como incentivar el consumo de mejillón nacional en fresco; mejorar la eficiencia en la cadena de producción; mejorar la eficiencia en la cadena de comercialización; e implementar prácticas más sostenibles en todas las etapas de la cadena, desde la depuración hasta la distribución final.

“El mejillón es una proteína marina de bajo impacto ambiental, pero el modelo actual de producción y consumo, basado en la transformación industrial y cadenas comerciales complejas, incrementa considerablemente su huella climática. Impulsar el consumo de mejillón fresco y congelado, y optimizar los flujos logísticos, ofrece una oportunidad clara para reducir las emisiones del sector”, concluye Pablo Saralegui, primer autor del estudio, investigador de Alimentta y la Universidad Pablo de Olavide.