El empleo en el sector naval gallego cayó en 2019 un 20,84%, al contabilizar 9.500 operarios, en tanto que la facturación fue de 1.180 millones de euros, lo que supuso un descenso del 11% en comparación con el ejercicio anterior.
Así consta en la memoria de actividad de la patronal gallega del metal, Asime, que cifra en un 1% el aumento del empleo en el conjunto del sector, hasta contabilizar los 67.018 trabajadores, y del 2% en la facturación, que llegó a los 13.680 millones de euros.
El subsector de la automoción, metalmecánica y transporte cerró el pasado ejercicio con 19.500 trabajadores, lo que supuso un aumento interanual del 2%, y una facturación de 8.650 millones, un 1,7% más.
Se trata de un crecimiento «muy tímido» y menor al previsto, ha destacado en rueda de prensa el secretario general de Asime, Enrique Mallón, que ha advertido sobre la «preocupante» caída de matriculaciones, un -12,7%, y ha solicitado al Gobierno medidas para corregir esta tendencia.
El crecimiento experimentado en 2019 en las construcciones y estructuras metálicas, con un 1,5% más de facturación, fue «muy lento», igual que el de la aeronáutica y aeroespacial, del 2%, tanto en empleo (1.250 trabajadores directos) como en facturación (132 millones).
En términos globales del sector metalúrgico, Mallón ha señalado que las cifras son peores que las previstas en un año «con bastantes sobresaltos» y ante la perspectiva de un 2020 en el que se confirmará la «desaceleración», con independencia de las consecuencias derivadas de la crisis del coronavirus.
Ha dicho que «preocupa mucho» la dimensión de esta crisis sanitaria y cuánto se podría prolongar en el tiempo, pues el metalúrgico, ha dicho, es «el primero de la lista de afectados» por su alta dependencia del mercado asiático, y de hecho ya se está notando en el aprovisionamiento en la automoción y la metalmecánica.
El metal gallego aglutina al 30% del trabajo industrial en Galicia y el 6,67% del total nacional, con más de 4.100 empresas, y representa el 20% del PIB de la comunidad autónoma.
En su análisis por subsectores, el secretario general de Asime se ha detenido en el naval.
Más allá de las cifras de empleo y de facturación, ha reparado en la cartera de pedidos, 12 de los 25 nuevos contratos en toda España, tres menos que en 2018; cifras que no son para «sacar pecho», sobre todo porque se avecina un año que «no se antoja sencillo para nada».
Para el naval de la comarca de Ferrol ha urgido al Gobierno central que ejecute la inversión comprometida ligada al proyecto del astillero 4.0 y el encargo de «algún buque relevante» ante la perspectiva de «dos años de un relativo desierto» hasta la construcción de las fragatas para la Armada.
Respecto a la comarca de Vigo, Asime sostiene que la situación es «difícil de rebatir», con dos astilleros, Vulcano y Barreras, que utilizando el símil futbolístico serían «como el Real Madrid y el Barcelona», uno en proceso de extinción y otro en una situación «compleja».
Sobre los terrenos que ocupa Vulcano, Mallón ha insistido en que Asime no permitirá otro uso que el de la construcción y reparación naval, y ha añadido que les «amparan el derecho y la política industrial gallega».
Ha revelado contactos con el Ministerio de Transporte y con Puertos del Estado para «poner negro sobre blanco» en este asunto, en el que Asime no entiende «cómo no hay un posicionamiento más claro» por parte de las instituciones públicas.
«Los números del naval son muy negativos. No comulgaremos con la desaparición de estas instalaciones», ha advertido.
Respecto a Barreras, ha dicho albergar un «ligero optimismo», si bien ha recalcado que para que el astillero tenga viabilidad más allá del mini crucero a medio construir para Ritz Carlton debe conseguir más carga de trabajo «en un máximo de seis meses» de plazo.
Preguntado por las auxiliares acreedoras de Barreras respecto a los proyectos de Havila, cancelados, y de la Naviera Armas, Mallón ha dicho que «no están en peor situación, aunque lo pueda parecer», que los que van a cobrar en cuestión de días el 50% de lo adeudado por los trabajos realizados en el mini crucero de Ritz Carlton.
Ha indicado que aquellas empresas tienen a su disposición «instrumentos jurídicos suficientes para hacer valer su posición para cobrar créditos en el momento oportuno».
Por lo demás, Mallón ha apostado por captar inversiones en el sector de la automoción y apostar por el vehículo eléctrico, eso sí, con un mayor margen de maniobra para los diesel, atraer nuevos proveedores o incluso algún fabricante de la aeronáutica, y apostar definitivamente por la eólica marina.
Ha señalado que a pesar de varios vetos del Parlamento de Galicia a la implantación de este tipo de instalaciones frente a sus costas, los diferentes grupos políticos han trasladado a Asime que no pondrían reparos en el futuro, y ha revelado negociaciones con otras comunidades del norte para darle un impulso a esta actividad.
Se ha remitido a varios estudios, algunos de organizaciones ambientales como Greenpeace, que avalan que este tipo de instalaciones no afectan al medio marino y tampoco tienen impacto visual, si bien ha indicado que si se demostrara lo contrario, Asime variaría su posición al respecto.


