| Espirulina, agar agar, wakame, spaghetti de mar, son algas que bien como aditivo o usado como ingrediente principal de un menú, ya han dado el salto de las playas a la mesa. A la mesa y a las cremas, a los centros de masajes, a las herboristerías, a las farmacias. Pero así como esas ya se aprovechan y se explotan, hay otros sargazos, que se conocen de sobra y que, sin embargo, no se consumen, cuando también podrían ser empleados para alimentación humana, aplicaciones biomédicas y cosméticas, nutrición en acuicultura, etcétera.
Ese es precisamente el objetivo del proyecto Algalup, una iniciativa de ámbito internacional que lidera la patronal conservera Anfaco-Cecopesca, y que busca impulsar la explotación sostenible de los bancos naturales de macroalgas, esas extensiones de sargazo que tanto proliferan por la costa gallega, pero también en la de Portugal. |


