Un estudio internacional liderado por la Universidad de Gotemburgo (Suecia), en colaboración con el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC), ha demostrado que analgésicos de uso común en humanos, como la aspirina y la lidocaína, reducen o eliminan las respuestas al estrés en las cigalas (Nephrops norvegicus).
El hallazgo, publicado en la revista Scientific Reports, destaca el ICM-CSIC, “aporta nuevas evidencias sobre la capacidad de estos crustáceos de reaccionar a estímulos nocivos, con implicaciones directas para la acuicultura y la industria pesquera, la legislación sobre bienestar animal y la práctica científica”.
En concreto, los resultados de la investigación muestran que la administración previa de analgésicos disminuye de manera significativa las reacciones de huida de las cigalas ante estímulos potencialmente dolorosos como las descargas eléctricas. Este comportamiento, se señala, “refuerza la idea de que los mecanismos fisiológicos implicados en la percepción de los estímulos nocivos podrían ser más similares entre crustáceos y vertebrados de lo que se pensaba, lo que obliga a reconsiderar cómo se manipulan y se sacrifican estos animales”.
La investigación se enmarca en un contexto de debate internacional creciente. Por un lado, países como Noruega, Nueva Zelanda y Austria ya han prohibido hervir crustáceos vivos por motivos éticos, y en el Reino Unido los crustáceos decápodos ya son reconocidos como seres sintientes. Paralelamente, el sector acuícola está explorando alternativas como el aturdimiento eléctrico, cuya aplicación requiere un conocimiento más profundo de cómo estos animales perciben y responden al potencial dolor.
El estudio que ha contado con el apoyo de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), subraya la necesidad de desarrollar métodos de sacrificio más humanitarios en la industria alimentaria.


