Constatan que la protección pesquera favorece la diversidad genética de especies

29 de octubre de 2026

Un estudio de investigadores de Baleares en el canal de Menorca ha detectado que la protección pesquera favorece la diversidad genética de las especies marinas, un hallazgo que implica que tienen una mayor capacidad para responder a cambios ambientales y otras presiones.

La investigación liderada por la Universidad de las Islas Baleares (UIB), con la participación del Centro Oceanográfico de Illes Balears del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) y el Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC), aporta nuevas evidencias de los beneficios de proteger los ecosistemas marinos, ha informado el IEO en un comunicado.

Publicado en la revista científica ‘Biodiversity and Conservation’, el estudio muestra que cuatro especies de interés pesquero presentan, de forma consistente, una mayor diversidad genética dentro de la zona protegida del canal de Menorca, donde la pesca de arrastre está prohibida desde 2016.

Los investigadores analizaron el salmonete de roca (Mullus surmuletus), el serrano (Serranus cabrilla), la escórpora (Scorpaena notata) y el pulpo común (Octopus vulgaris) y en las cuatro especies, los ejemplares procedentes del área protegida mostraron los mayores valores de diversidad nucleotídica en comparación con los de las dos zonas abiertas a la pesca.

Los científicos describen la diversidad genética como “una caja de herramientas biológica”, porque cuanto más variadas son las instrucciones contenidas en el ADN de una población, mayor capacidad tiene para responder a cambios ambientales, a las enfermedades y a otras presiones.

Más pesca, menor diversidad genética

El estudio revela también que, tras la creación de la zona protegida, el esfuerzo pesquero se desplazó hacia otros sectores próximos.

Los datos de los sistemas de seguimiento de los buques muestran una “relación significativa” entre el incremento de la presión pesquera y la disminución de la diversidad genética ya que las zonas en las que aumentó o se mantuvo la actividad pesquera presentaron valores más bajos de diversidad nucleotídica.

Según los autores, pese al gran intercambio de individuos entre las zonas, “la presión pesquera continuada podría eliminar variantes genéticas poco frecuentes antes de lo que la llegada de nuevos ejemplares conseguiría reponerlas”.

Los resultados indican, por tanto, que la conectividad con la zona protegida puede no ser suficiente para compensar completamente la pérdida de diversidad genética cuando la presión pesquera es elevada y persistente.

El equipo estudió muestras recogidas entre 2021 y 2023 en tres áreas del canal de Menorca, de 400 ejemplares y comparó un fragmento de ADN mitocondrial llamado COI, utilizado habitualmente como una especie de código de barras genético.

Los investigadores también combinaron estos datos con registros de la actividad de los barcos entre 2009 y 2023 y simulaciones de posibles expansiones y reducciones de las poblaciones.

La autora principal del estudio, Noemi Pasini, ha explicado que los resultados muestran que proteger los hábitats marinos “no solo favorece la abundancia de las especies, sino que también puede preservar la diversidad genética que necesitan para adaptarse a cambios futuros”.

“Incorporar indicadores genéticos en el seguimiento pesquero puede ayudarnos a tomar decisiones de conservación más eficaces”, añade la científica de la UIB:

El equipo de investigación advierte de que el ADN mitocondrial debe interpretarse como una herramienta de diagnóstico inicial y no como un sustituto de estudios genómicos más amplios. A pesar de esta limitación, el método es sencillo y asequible y puede complementar el seguimiento de las áreas protegidas.

Los resultados refuerzan la zona de protección pesquera como “una medida útil para recuperar a las poblaciones explotadas y orientar una gestión más sostenible de los recursos marinos”.