La acuicultura española alcanzó en 2025 una producción de 274.111 toneladas, un 3,02 % más que el año anterior, con un valor en primera venta de 883,5 millones de euros, la cifra más alta registrada hasta ahora.
Los datos proceden del informe anual “La Acuicultura en España 2026”, elaborado por la Asociación Empresarial de Acuicultura de España (Apromar) en colaboración con el Centro Tecnológico de Acuicultura de Andalucía (Ctaqua), presentado este martes en las instalaciones de este último en Cádiz.
El documento, elaborado por la Asociación Empresarial de Acuicultura de España (Apromar) en colaboración con el Centro Tecnológico de Acuicultura de Andalucía (CTAQUA), destaca el peso de España en el sector europeo, donde representa el 24,4 % de la producción acuícola, aproximadamente una de cada cuatro toneladas. Además, ocupa la segunda posición entre los productores comunitarios de peces, con 79.886 toneladas.
El informe señala que la acuicultura española avanza hacia un modelo de mayor valor añadido mediante la diversificación de los cultivos y el impulso de especies de alto valor comercial, como el atún rojo, el rodaballo y la lubina, junto con nuevos desarrollos relacionados con el pez limón y las algas.
En el ámbito internacional, España ocupa el puesto 26 por volumen de producción acuícola y el 31 por valor generado, según los datos recogidos en el estudio, que analiza anualmente la evolución de la actividad y su posición en los mercados.
El sector generó 8.869 empleos directos en 2024, un 8,04 % más que el año anterior, y contaba con 4.992 establecimientos acuícolas activos. La actividad se caracteriza por su especialización técnica y por una producción orientada a la calidad, la seguridad alimentaria, la sostenibilidad y el bienestar animal.
Entre los principales desafíos, el informe identifica la necesidad de adaptar la oferta a los hábitos de consumo de las nuevas generaciones. El consumo de pescado fresco se mantiene especialmente entre los hogares de más de 50 años, por lo que el sector considera necesario avanzar hacia formatos más cómodos y adaptados a los consumidores jóvenes.
A esta dificultad se suman las barreras administrativas, la falta de relevo generacional y la volatilidad de los precios de las materias primas utilizadas en la alimentación de los peces, factores que condicionan el desarrollo de las explotaciones acuícolas.
El documento también subraya la importancia de mejorar la aceptación social de los productos de acuicultura mediante una mayor divulgación de sus características y de los procesos de producción.
La presentación del informe ha contado con la participación de Garazi Rodríguez, responsable del Plan de Producción y Comercialización de APROMAR y coordinadora de REMA; María del Mar Agraso Martínez, directora general de CTAQUA, y Gonzalo Fernández, técnico de proyectos de este centro tecnológico.


