La Unión Europea comenzó a aplicar a mediados de agosto sus nuevas reglas sobre envases y residuos de envases, que obligarán a avanzar hacia embalajes reciclables a partir de 2030 e introducirán progresivamente objetivos de reutilización y de contenido reciclado, además de medidas para reducir la cantidad de residuos generados en el bloque.
Entre las primeras medidas que comenzaron a aplicarse, figuran límites comunes a la presencia de sustancias de PFAS, conocidos como ‘químicos eternos’, en los envases destinados a entrar en contacto con alimentos, ante sus posibles efectos para la salud.
También se armonizan en todo el bloque conceptos como productor y fabricante y entran en aplicación nuevas obligaciones de información para garantizar la trazabilidad de los recipientes, de forma que las autoridades puedan identificar a su fabricante cuando detecten un producto que incumple las normas europeas.
Bruselas aclaró que la información requerida no tendrá necesariamente que aparecer directamente sobre el producto, sino que podrá incluirse en documentos de entrega o envío, por lo que las empresas no tendrán que modificar inmediatamente el etiquetado de los productos que ya comercializan.
Más reciclaje y reutilización a partir de 2030
El salto principal llegará a partir de 2030, cuando comenzarán a aplicarse requisitos para garantizar la reciclabilidad de los envases, junto con objetivos de reutilización y nuevas exigencias sobre el contenido reciclado de determinados embalajes de plástico.
Entre ellos, las nuevas reglas establecen, por ejemplo, que las botellas de plástico PET para bebidas deberán contener al menos un 30 % de material reciclado en 2030, mientras que los distribuidores de bebidas deberán alcanzar un objetivo de reutilización del 10 %, calculado sobre el volumen de productos que comercializan.
Nuevas indicaciones para reciclar los envases
Bruselas prevé presentar antes de final de año las reglas para establecer un sistema común de etiquetado que sustituya las distintas indicaciones utilizadas actualmente en los Estados miembro y permita identificar de la misma manera en toda la UE en qué contenedor debe depositarse cada residuo.
El reglamento sustituye el actual sistema basado en una directiva europea trasladada a las legislaciones nacionales por unas normas directamente aplicables en toda la Unión, con las que Bruselas busca eliminar las diferencias entre los requisitos que las empresas encuentran al comercializar un mismo envase en distintos países.
“El Reglamento sustituirá las normas nacionales fragmentadas, difíciles de aplicar para los operadores económicos del mercado interior. Sin embargo, las nuevas normas también conllevan costes de adaptación, y hemos trabajado intensamente con los operadores del mercado para implementarlas de forma pragmática y sin burocracia”, indicó la comisaria de Medio Ambiente, Resiliencia Hídrica y Economía Circular Competitiva, Jessika Roswall.
Anfaco-Cytma
Anfaco-Cytma alertó de que la entrada en aplicación de nuevas obligaciones derivadas del Reglamento (UE) 2025/40 del Parlamento Europeo y del Consejo, sobre envases y residuos de envases (PPWR), puede suponer un “importante incremento de la carga administrativa y documental para las empresas mar-alimentarias”, especialmente para las pymes, al exigir una creciente recopilación, verificación, conservación y actualización de documentación técnica vinculada a los envases.
La Declaración UE de Conformidad se regula en el artículo 39, debe apoyarse en la documentación técnica correspondiente y ajustarse al modelo previsto en sus anexos. En la práctica, explica Anfaco-Cytma, implica que las empresas de conservas y transformados de pescado deberán acreditar el cumplimiento normativo mediante evidencias técnicas de sus proveedores, lo que les obliga a solicitar, revisar y conservar ensayos de laboratorio, fichas de composición, información sobre sustancias presentes, datos de reciclabilidad, trazabilidad documental y otros soportes justificativos que, en muchos casos, dependen de terceros operadores de la cadena de suministro.
En palabras de Roberto Alonso, secretario general de Anfaco-Cytma: “La sostenibilidad no puede terminar midiéndose por el número de documentos que una empresa mar-alimentaria es capaz de generar, actualizar y conservar, sino por los resultados ambientales reales que obtiene”. Además, recalca que “se vive la situación paradójica de que, en función de si comercializas bajo tu marca propia, o para marca de distribuidor, puedes o no ser “fabricante” a efectos del Reglamento de envases”.
La organización recuerda que la industria de conservas y productos transformados de pescados y mariscos ya opera en un entorno altamente regulado, con exigencias estrictas en seguridad alimentaria, trazabilidad, control sanitario, sostenibilidad de los recursos, comercio internacional y lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada.
Anfaco-Cytma solicita a la Comisión Europea, al Gobierno de España y a las autoridades competentes que el desarrollo futuro del Reglamento (UE) 2025/40 se realice bajo criterios de proporcionalidad, seguridad jurídica, simplificación administrativa y acompañamiento efectivo a las empresas durante su implementación.
Foto: Lineal pescado Mercadona


