Palometa y merluza capturadas por la flota gallega se pudren en Mauritania

02 de mayo de 2019

Los once barcos gallegos (de Ribeira, Marín y Muxía) que faenan en aguas mauritanas han vuelto a ser testigos de los devastadores efectos de un corte inexplicable. Un bloqueo en la frontera entre Mauritania y Marruecos que, semana sí y otra también, paraliza el tránsito normal entre ambos países. «O problema comezou en xaneiro, cando un grupo de persoas se apostou alí, impedindo o paso dos camións. Que quen é esa xente? Non o sabemos», asegura María José de Pazo, armadora de Marín y con intereses en el país africano. Una especie de tierra de nadie en la que se llegan a formar colas de hasta quince kilómetros.

Vehículos retenidos y conductores que, ante la desesperación y el paso de las horas, empiezan a levantar ya tiendas de campaña en la zona. Ni el pescado capturado y descargado en Nuadibú puede poner rumbo a su destino previo paso por Algeciras (Cádiz en el caso de la merluza y el puerto de Vigo, en el de la palometa) ni los buques reciben la intendencia necesaria para seguir haciendo su trabajo.

Barcos parados o casi «Desde aquí mandamos instrumentos de todo tipo y efectos navales. Redes, cajas, carnada para cebo de palangre… El sistema logístico está totalmente quebrado», se lamenta De Pazo. A estas alturas, y tras cuatro meses de continuos parones, no hay barco de fresco que no haya tenido que paralizar su actividad por alguna de estas circunstancias. «Ou están agardando a que chegue o camión a recoller o peixe ou nin tan sequera teñen caixas onde metelo. Outro atópase con que non ten carnada e, claro, non vai saír sen cebo», explica José Antonio González, presidente de Orpal (Organización de Palangreros de Ribeira).