Un estudio apunta al turismo para salvaguardar el patrimonio pesquero

31 de enero de 2019

Un estudio realizado por expertos en Antropología y Economía de la Universidad de Huelva señalan el turismo como clave para mantener el patrimonio pesquero y generar valor añadido a la actividad para asegurar su futuro y el de las localidades donde se asienta.

Estos investigadores han utilizado la localidad onubense de Isla Cristina, fundada en el siglo XVIII como núcleo de producción de salazones y, en la actualidad el mayor puerto de Andalucía (con casi 400 barcos dedicados a esta actividad, que genera unos 30 millones de euros al año), como ‘caso de estudio’ para proteger los bienes materiales e inmateriales asociados a la pesca, cuya profunda crisis amenaza con borrar las huellas de su pasado.

Realizado por Celeste Jiménez de Madariaga y Juan José García del Hoyo el estudio, según informa la Fundación Descubre en una nota, remarca que la pesca representaba el 5 % del PIB de Andalucía hace dos décadas, mientras que actualmente apenas llega al 0,3 %.

Esto ha influido notablemente en el empleo de localidades como Isla Cristina, donde la tasa de paro ronda el 30 % cuando en la provincia es del 22 %, así como en su actividad social y cultural.

Con la crisis del sector aumenta el riesgo de pérdida del patrimonio pesquero: «En el año 2000 se construyó el último barco de madera en Huelva. Se han abandonado muchas fábricas e inmuebles, y, lo que es menos recuperable, los saberes en torno a la pesca», ha resumido el investigador de la onubense.

Las acciones propuestas por el estudio para proteger el patrimonio pesquero pasan por identificar, en primer lugar, los elementos que lo componen, tanto materiales como los propios barcos o útiles de pesca como los inmateriales, «conocimientos, técnicas y creencias que se trasmiten de generación en generación», explica Jiménez de Madariaga.

Una vez identificado el patrimonio pesquero, el estudio contempla las posibilidades de darle a la pesca un valor añadido mediante el turismo.

«Cualquier contribución dirigida a incrementar los ingresos de los pescadores facilita ralentizar la carrera competitiva por hacerse por los recursos, ayudando a conseguir el objetivo básico de la explotación sostenible. No se trataría de pescar más, sino de pescar mejor», resume García del Hoyo.

«El turismo puede ser un aliciente para mantener gran parte de ese patrimonio pesquero que, de otra manera, desaparecería por completo», indica, para lo que sería necesario mantener dicho patrimonio.