La Secretaría de Pesca cambiará la gestión en el Cantábrico-Noroeste para evitar que se repita el amarre de barcos por falta de cuotas que otros no consumen. Ahora hay más de cien cerqueros parados porque agotaron sus cupos de jurel, pese a que arrastreros «bloquean más de 2.000 toneladas». Aplicando un modelo similar al de las flotas de Gran Sol y del arrastre de litoral, la Secretaría de Pesca también permitirá transferir sus cuotas a cerqueros, volanteros y palangreros de fondo del Cantábrico-Noroeste.Traspasar cupos individuales equivale a permitir venderlos y comprarlos, y también será posible, bajo supervisión estatal, conseguirlos en otros Estados. Al margen del nuevo modelo continuarán los pesqueros de artes menores. Aunque desembocará en la desaparición de barcos y la pérdida de empleos, los que continúen no estarán como algunos ahora, «arruinados y con los tripulantes cobrando muy poco».
Son los hechos, anuncios y argumentos que expuso este viernes, durante el foro pesquero de Celeiro (Viveiro), Rafael Centenera, subdirector del Caladero Nacional y Aguas Comunitarias. Con esos cambios normativos pretenden «mejorar en la gestión de las cuotas y dar salida a los problemas que plantea la obligación de desembarco» desde enero.Parten de la «imposibilidad de encontrar una fórmula de reparto que satisfaga a todos», barcos de varias modalidades compartiendo caladeros y especies objetivo. El año pasado, España no pescó el 21 % de la merluza o el 31 % del jurel que tenía asignado en aguas nacionales, lo que para Centenera confirma la «desigualdad en el uso de cuotas y en las necesidades reales».


