Investigadores del Observatorio Europeo de Mercado de Productos de Pesca y Acuicultura (Eumofa) han determinado que más del 50 % de cualquier pescado capturado o criado no se consume de manera directa. En el caso del atún, por ejemplo, señalan que hasta un 70 % del animal termina como residuos o subproductos.
Según los científicos, hay mucho más que ganar a partir de la biomasa acuática. Como ingredientes nutricionales y farmacéuticos o productos cosméticos, los subproductos del pescado y las algas pueden generar un alto valor agregado e impulsar la bioeconomía azul.
El estudio de Eumofa, titulado Bioeconomía azul: informe de situación y perspectivas, analiza el valor y las actividades que comprende la bioeconomía de la UE y ofrece una visión general de los tipos de inversiones que sustentan el sector, la magnitud de la demanda y los principales actores involucrados, los requisitos futuros y las políticas públicas para promover el sector biotecnológico.
Además, la investigación señala que las cantidades de biomasa disponibles de cada tipo de recurso varían ampliamente. Como regla general, indica que más del 50 % del pescado no entra directamente en la cadena alimentaria humana. Para los peces blancos como el bacalao, el porcentaje de desperdicio puede llegar casi el 60 %, y para el atún, al 70 %. Para los mariscos como las vieiras, los desechos pueden representar el 88 % de las capturas y cosechas.
Las excepciones podrían incluir los cefalópodos y los «pescados de reducción», de los cuales el 100 % se utiliza para fabricar harina y el aceite de pescado.Las algas y otras plantas acuáticas también tienen un potencial de desarrollo considerable. El estudio muestra un número creciente de pymes que desarrollan productos de alto valor agregado a partir de macro y microalgas, pero indica que la producción de algas de la UE es aún muy pequeña en comparación con el resto del mundo y, por lo tanto, la mayoría de la oferta es importada.
El estudio identifica las oportunidades y los desafíos para crear productos, como nuevos alimentos y aditivos alimentarios, nutracéuticos, productos farmacéuticos, cosméticos, materiales (por ejemplo, ropa y materiales de construcción) y energía.
Los ingredientes de alto valor agregado que se encuentran en las algas o mariscos son, por ejemplo, ácidos grasos omega-3, colágeno, quitina, gelatina, minerales, carotenoides, enzimas, aminoácidos, entre otros.
Los científicos que participaron en la investigación explican que, con mucha frecuencia, el costo del desarrollo es alto y el tiempo de comercialización es largo, y reconocen que la inversión en I+D e innovación para hacer un buen uso de los recursos marinos requiere importantes recursos financieros.
Sin embargo, el estudio confirma que esta nueva corriente de la bioeconomía azul puede dar un nuevo impulso al crecimiento económico a largo plazo y al empleo.


