| El Gobierno de Theresa May se había comprometido a desvelar sus planes en materia pesquera para la era postBrexit antes de final de año. Decidió publicarla ayer, con las negociaciones con Bruselas en stand by y sin haber descartado todavía una desconexión de la Unión Europea sin acuerdo. La propuesta -deberá ser sometida a dos lecturas más en la Cámara de los Comunes, y pasar a la de los Lores- confiere al secretario de Estado de Medio Ambiente, cargo que ostenta hoy el euroescéptico Michael Gove, la posibilidad de vender año a año los derechos de pesca que no utilicen los buques de pabellón británico en el caladero de Gran Sol.
Y será mediante un proceso competitivo, al mejor postor. «La intención es que este esquema se utilice para ofrecer una parte de las posibilidades de pesca que se ganarán con la salida de la UE», dice el llamado Fisheries Bill, al que ha tenido acceso este diario. Aunque el articulado del proyecto asegura que no pretende «ceñirse solo sobre la base del precio», el primer punto de la propuesta dice lo contrario: «Los reglamentos pueden incluir disposiciones para vender los derechos de pesca mediante licitación competitiva o subasta». |


