La Generalitat ha puesto en marcha un plan pionero para restaurar los ecosistemas marinos de todo el litoral catalán con el horizonte 2030. Esta es la fecha que fija Europa para que se haya actuado sobre el 30% de los hábitats degradados. En Cataluña, este plan estratégico -bautizado como PEREMCAT- se centra en cuatro ecosistemas clave para la biodiversidad, la pesca y las actividades subacuáticas (como las praderas de fanerógamas, las algas o los fondos de coralígeno). El PEREMCAT supondrá una inversión de más de 3 millones y, de entrada, ya hay equipos que realizan diagnosis en la Costa Brava. “Queremos saber el estado de estos hábitats ya partir de ahí definir la estrategia para preservarlos”, explica el jefe del Servicio de Protección y Conservación de Medio Marino, Sergi Rasero.
Dos submarinistas con neopreno se mezclan entre quienes se bañan en la Cala Bona de Tossa de Mar (Girona). Inspeccionan a conciencia las algas que viven en el fondo arenoso o sobre las rocas, extendiendo transectos de 25 metros y avanzando de 20 centímetros en 20 centímetros. Forman parte del equipo del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB) que en los próximos meses recorrerá distintos puntos del litoral catalán -hasta una cuarentena- para analizar el estado de sus ecosistemas y hábitats marinos.
Además de Tossa, el equipo también se ha desplazado ya a Calella y al litoral del Montgrí. En el caso de Cala Bona, durante la inspección, los técnicos del CEAB han detectado como un alga en peligro de extinción, el Ericaria crinita , prácticamente ha desaparecido del lugar. “Hoy tan sólo hemos podido encontrar a dos individuos, cuando antes la población era abundante; por tanto, la recesión de este alga es clara y tendremos que averiguar qué factores han llevado a esta mortalidad tan elevada”, explica una de las técnicas, Mar Tur.
La diagnosis que se ha realizado en Cala Bona se enmarca dentro de la primera fase del Plan Estratégico para la Restauración de los Ecosistemas Marinos de Cataluña (PEREMCAT). La Generalitat ha puesto en marcha esta iniciativa, pionera en todo el Estado, con el objetivo de recuperar y mejorar los hábitats marinos de todo el litoral: desde el Empordà hasta las Terres de l’Ebre.
El plan estratégico, que tendrá una inversión de más de 3 millones de euros, se focalizará en cuatro hábitats y ecosistemas marinos. En concreto, las algas, las praderas de fanerógamas, los rodólitos (algas rojas calcáreas) y los fondos de coralígeno. Todos ellos, subraya Sergi Rasero, se consideran “clave” y son “esenciales” tanto para la biodiversidad como para la pesca y las actividades subacuáticas.
La fase de diagnosis del PEREMCAT, que se alargará durante más de un año, no sólo evaluará el estado de conservación de estos distintos hábitats, sino que también analizará qué presiones e impactos reciben los ecosistemas. A partir de aquí, precisa el jefe del Servicio de Protección y Conservación del Medio Marino, se identificarán cuáles son las zonas prioritarias en las que hay que actuar y se realizarán proyectos piloto de restauración ecológica.
Las diferentes fases del PEREMCAT se quieren desplegar desde ahora y hasta el 2028. También, con el objetivo de adelantarse a lo fijado por Europa para el 2030. Entonces, según recoge el Reglamento para la Restauración de la Naturaleza, habrán de haberse restaurado como mínimo el 30% de los hábitats de los hábitats. Un porcentaje que deberá alcanzar el 100% en 2050.


